

SAN JUAN LORENZO
San Juan Lorenzo nace en Cetina a mediados del siglo XIV en el seno de una familia de escasos recursos. En su hogar aprende las primeras letras y siendo todavía niño comienza a trabajar en casa de una familia acomodada. Se equivocan los que ponen a San Juan Lorenzo al servicio del Señor de la Villa en el palacio de Cetina, pues la localidad no tenía otro Señor que no fuera el Rey de Aragón hasta 1391.
Siendo mozo escucha la llamada de Dios y parte de Cetina al desierto de San Ginés de la Jara, muy cerca de la Manga del Mar Menor y cabo de Palos. Allí se dedica a la oración y penitencia y regresa al cabo de algún tiempo a Aragón para profesar como religioso en el convento franciscano de Monzón.
Transcurrido el año de probación de una manera ejemplar, se prepara para el sacerdocio y una vez ordenado, sus superiores deciden enviarlo al convento de Barcelona para que estudie Artes y Sagrada Teología. En Barcelona se dedica según los cronistas franciscanos a la predicación dónde logra cierto éxito, convirtiendo a judíos y moros.
Las Órdenes Mendicantes con el paso del tiempo van adquiriendo ciertas riquezas y surgen algunos religiosos que desean vivir como en tiempos de su fundación. En Chelva (Valencia) han creado algunos hermanos de hábito de nuestro Santo un modesto convento y en él se incorpora San Juan Lorenzo llevando una vida de suma pobreza. Hasta allí llega la noticia del martirio de cuatro hermanos de su Orden ocurrida en Jerusalén y él llevado de su vocación misionera desea predicar el Evangelio en tierras del Islam.
Es posible que desde Chelva partiera a Andalucía y hasta recibir licencia para predicar en tierra de moros habitó en el convento de San Francisco del Monte, lugar en el que el Señor obró algunos milagros por su intercesión. Aunque no se ponen de acuerdo los autores, parece ser que es aquí donde conoce a su compañero de martirio San Pedro de Dueñas.
Entran en la ciudad de Granada el domingo 28 de enero de 1397 y predican por calles y plazas que Jesucristo es Hijo de Dios. No tardan en ser arrestados y destinados a trabajos públicos. En la mañana del día 19 de mayo de 1397 comparecen ante el Rey de Granada y San Juan Lorenzo trata de persuadirlo para que abrace la religión cristiana. Los dos frailes son golpeados cruelmente y entregan su vida por confesar su fe en Jesucristo, cortándoles el propio Rey la cabeza.
Sus cuerpos arrastrados fuera de la ciudad son recogidos por algunos mercaderes y sus reliquias distribuidas por distintas partes de España. Muy pronto comienzan a obrar estos siervos de Dios curaciones milagrosas, extendiéndose su fama de santidad.
En la Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, en la cúpula del altar mayor y hacia la Sacristía se encuentra representado nuestro Santo en primera línea junto con Santo Dominguito de Val, San Lamberto, San Pedro Arbués y otros santos mártires aragoneses, pintados por Marcelino Unceta en 1870.
Joaquín Ibáñez Lacruz
Original de Gregorio Alcalde
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